jueves, 27 de noviembre de 2014

De tal palo





     Eran idénticos, clones. Dos gotas de agua con veinticinco años de diferencia. Manuel y Manu, ya les digo, eran lo más parecido que pueden ser un padre y un hijo. 

Manu imitaba a su padre en todo. 

Hoy, por primera vez, llamó puta a su madre. No tenía Nocilla para merendar.